Por: Gary de León
La vida me dio la oportunidad más grande que he podido tener,
volver a verla y convivir con ella.
Casi 18 años sin poder ver su rostro , sin darle un abrazo, no poder besar su
frente, no tenerla cerca cuando necesite ser escuchado, entre muchas cosas más.
Tuve que conformarme con sólo escuchar su voz, sentir su presencia mediante un
teléfono, sin tiempo a decirle tantas cosas que tenía allí en mi corazón. Pero
la vida vino a darme un gran regalo sin duda alguna, para mí fue lo mejor que
pude recibir en ese tiempo, ¿saben a quién volví a ver después de casi 18 años?
a mi MAMÁ, no podía creer que iba a
ver a mi señora madre otra vez. Les juro podía volverme loco cuando supe que
iba a verla. Ese día brinqué peor que caballo de la alegría, lloré, reí, le
conté a toda mi familia, en fin era felicidad de la buena, obvio después de 18
años de no ver a mi mamá creo que fue normal ponerme en ese estado. En fin,
hablé con mi mamá y le dije que quería irme lo más antes posible por unos 18 días
, compré mi boleto. Todo estaba listo para viajar, por cierto ella vive en los
USA desde hace unos 19 años con este que va en curso.
Sinceramente no recordaba para nada a mi mamá pues ella nos dejó
muy pequeños a mi hermano y a mí, siempre veía fotos de ella y hablamos por teléfono,
pero pues siento que no es lo mismo que vivir con ella a diario. Tuve miedo a
no reaccionar a la ‘común relación de madre e hijo, o hijo a madre,’ esto
debido a la gran cantidad de años que no compartíamos para nada. Estaba consciente
del amor que le tengo a ella,más no a tratarla como mi mamá, pues para mi
convivir con ella sería algo nuevo.
El día llegó, y que me
voy para los USA les juro en todo el camino me fui pensando en cuál iba ser mi
reacción al ver a mi mamá, andaba nervioso hasta los pelos, ese viaje se me
hizo súper eterno, no había hora en que llegara a los USA. Después de casi 5
horas de vuelo, por fin llego a suelo Americano, durante iba en el avión quede
en hacerme el fuerte cuando estuviera con mi mamá, por aquello de que le diera
más de algo por la impacto de volverme a ver.
Ver a mi madre fue algo maravilloso, definitivamente algo
nuevo para mí, bastó con unos días para poder acostumbrarnos y sentir ese amor
que desde hacía mucho tiempo estaba intacto, los 18 días que estuve con ella no
me alcanzaron para disfrutar al máximo a mi mamá. En las noches nos
desvelábamos platicando cómo nunca lo habíamos hecho. Fuimos aprovechando cada momento para
hacerlo el más grande, sin duda su presencia llego a llenar ese vacío que por
18 años vivió en mi corazón. En esos días supe que era tener a tu mamá cerca,
lo bien que se siente ser amado por tu mamá.
Bueno, todo era felicidad pero el regreso se me acerco y muy
rápido, tenía que volver a dejar a mi madre, con la pauta de que en vacaciones
estaría con ella otra vez, eso nos confortó mucho a no sentir esa despedida
cómo las más amarga.
Mi madre emigró a los USA, cuando yo tenía 3 años, pues
nuestra familia no era la más adinerada, y esto vino a provocar como en todos
los casos, que ella nos dejara y ¨partir
por un mejor futuro para nosotros¨, sin embargo nunca pensó en perder lo mejor de nuestras vidas, nuestra niñez. Lamentable mente nuestro destino así lo marcó, vivir por muchos
años lejos de nuestra madre, cierto la vida me ha dado la oportunidad de poder
estar cerca de ella, sin embargo la
ausencia de su amor, me hace extrañarla cada vez más, pero sé que pronto estaré
con cerca de su gran amor.
Que linda historia de vida
ResponderEliminar