¡Noche que No te quise en
mi cama!
Noche llena de calor, mi cuerpo sudoroso mojaba cada vez más
la cama dónde tu compañía era inevitable. Las sabanas se pegaban a mi cuerpo
como estampilla, dejándome sin oportunidad alguna de moverme. No quería tenerte
conmigo en ese momento, pues tu presencia me hacia tanto daño, pero fue dificil
colocar resistencia a tu presencia. Fuiste más fuerte que una epidemia de cáncer, o la
misma hepatitis. Insisto no te quería conmigo en ese instante, pues tu
presencia llamaba a mi cuerpo la sensación de arder en fuego, bueno, es común
sentir esto con alguien como vos.
Ya no aguantaba más, quise tomarte y empujarte para que te
alejaras de mí y sintieras el
aborrecimiento que sentía en ese instante con tu presencia, sin embrago
no hiciste caso a mi indiferencia y a mi gran malestar de tenerte encima de mí,
si no hubieras sido vos, te juro que te
beso hasta hacerte el amor locamente. Pero no, lamentablemente no eras quien yo quería que
estuviera en ese instante conmigo, sin embargo tuviste la delicadeza de hacer sudar mi cuerpo como nunca antes
nadie lo había logrado, me admire lo acepto, igual no era motivo para quererte
allí conmigo, lo único que quería era tenerte lejos y no sentirte más, pues si seguías
con esa insistencia de hacerme sentir lo que sólo vos sabes hacer sentir, no sé
qué hubiese pasado lo acepto.
Quizá llamar a mi mamá hubiese sido lo más adecuado en esta
situación, pero no, tu pesada presencia no me dejaba murmullar palabra alguna, mis
ojos ardían , mis manos quemaban , no por querer tocarte , sino más bien por
querer agarrarte del cuello y sacudirte hasta que sintieras que si seguías insistiendo
era capaz de matarte. Pero claro, gracias a tu presencia en mi cama no pude
gritar a mi mamá para que me rescatara de tus malditas garras, garras que poco
a poco consumían mi cuerpo en fuego.
¡Ah maldita gripe! , que por casi tres noches fui víctima de
tu inaceptable presencia en mi cama, me consumiste y me torturaste, pero al fin
pude vencerte. Pobre de aquel que ahora es tu víctima, y que como yo
reprochamos tu maldita presencia en nuestra cama.
POR: GARY DE LEÓN
No hay comentarios:
Publicar un comentario