Muchas veces pensamos que le beso ideal es el que nos eleva al cielo,
pero no, el beso ideal es aquel que nos pone los pies sobre la tierra y nos
deja ver a la persona amada con amor, pero también miramos todo lo que pasa
alrededor.
Recuerdo que era un domingo por la tarde, él me llamo y me dijo que
quería que habláramos, anteriormente había escrito algo lindo, por mi mente
paso que era un poema, pero no, él me dijo que era lo que sentía por mí, sentí
que mis latidos del corazón pegaban más intensamente.
Después de ese lindo y hermoso verso que él me escribió, me dijo que
habláramos a solas, sentía mis manos temblorosas y no podía hablar.
Recuerdo que recorrimos unas gradas de aquella casa en la cual
estábamos, luego de eso él y yo nos quedamos parados en un punto de esa gran
casa, donde nos miramos fijamente, recuerdo que estábamos nerviosos y miraba
que sus ojos me comían con amor.
Parados ahí me dio la impresión, por un instante que el cielo se abría
sobre nos nosotros penetrando aquella luz, donde nosotros éramos los artistas
iluminados en aquel momento, pensé que era una visión pero no, en mis ojos lo
sentía tan real.
Luego cuando sus suaves labios se acercaron a los míos, me fije que él
también temblaba, jamás había sentido algo tan lindo y maravilloso como
aquellos labios que se acercaban y me acariciaban suavemente.
Todo empezó en ese entonces cuando el amor llego a mi vida, donde por
fin empecé a conocer todas las circunstancias que pasa el amor.
Donde por fin le di un giro completo a toda mi existencia y ya no
pensaba solo en mí, también pensaba en él y
ahí fue donde puse los pies sobre la tierra.
Escrito por: Estela Simaj
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