Por: Michel Pérez
Él entró al cuarto de
madrugada y se cercioró de salir antes de que saliera el sol, se escurrió entre
sus sabanas para sentirla un instante más,ella no despertó, y si lo hubiera
hecho habría creído que era un sueño, precisamente ella soñaba con él.
Se le acercó con la delicadeza que le faltó antes,
le susurró en el oído todo lo que nunca le pudo decir, lamentándose no
habérselo dicho cuando era tiempo, cuando sobraban las ganas y no existían
remordimientos, lentamente tomó su mano,
respiró profundo y sintió el aroma de su pielinconfundible, una mezcla poderosa
de amor, dulzura y placer, ella se
aferró a su mano creyendo que era un sueño, queriendo no despertar, sin saber
que se estaba perdiendo el último momento al lado de él.
Pero él sabía que no
debía volver, que el sol ya iba a aparecer, le dio un beso, soltó su mano, se
apartó de ella y antes de cerrar la puerta ella despertó, lo vio y sonrió, dejaron
que el silencio hablara,ella cerró sus ojos al igual que la puerta y así como él
entró se fue.
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