Por Gustavo Rodas
Una noche soñé y soñe un mundo donde Ixquic era la
soberana de esta tierra, esa tierra que no existe esta tierra que día a día se
marchita, culpables hay demasiados, responsables ninguno.
Somos pocos entre tanto maíz materialista y muchos son los
de cabeza negra pero de mente amarilla. Un pájaro me susurra en las noches y me
aconseja para ser un hombre mejor, pero acaso todos tenemos ese pájaro o venado
o ratón o conejo o perro.
Aquellos paisajes que vi en ese sueño, aqueos niños
jugando, aqueos héroes peleando era aquel mundo soñado un muchacho dotado.
Somos de maíz y no me contradigan, somos de polvo y ron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario